Detective privado 2.0
Estereotipo de lo que consideramos un detective privado 2.0

Aún recuerdo cuando cursaba la carrera para convertirme en lo que actualmente soy, un detective privado 2.0; los consejos que nos daban los profesores y policías que nos instruían para convertirnos en grandes profesionales de la investigación y poder montar nuestro propio despacho.

Me acuerdo de una clase en la que uno de nuestros profesores teóricos, detective privado ejerciente, trajo a clase el material habitual que debería llevarse a una investigación.

Nos comentó que el material que un detective privado debe llevar encima varía según el tipo de investigación y la forma de efectuarla, ya que no necesitas el mismo material para seguir un caso de infidelidades, que uno laboral o un tema de custodia de menores, como tampoco es lo mismo realizar el trabajo de detective privado en moto o hacerlo en coche.

Pero hoy no estoy escribiendo para relatar el material que, como detective privado, he de llevar a una investigación, eso da para otro post, sino para contarles, como ha evolucionado la figura del detective privado desde aquella no tan lejana clase.

A todos, al pensar en la figura del detective privado nos viene a la cabeza la imagen de un hombre con gabardina sombrero y una cámara fotográfica de gran objetivo. Siendo cierto que este es el estereotipo que todos tenemos en la cabeza sobre la imagen del detective privado, cabe destacar que, en la actualidad, esto dista mucho de la realidad.

¿Cómo evolucionar a detective privado 2.0?

Mi profesor, sí que es cierto, nos mostró lo que él llamaba “el mejor amigo del detective privado” una cámara fotográfica analógica ¡¡DE CARRETE!!, cámara que ya por esos días, estaba completamente obsoleta (esta clase se desarrollo en este siglo). Este tipo de cámaras han dejado paso a pequeñas cámaras de video que llevamos en el interior de un bolsillo y sacamos rápidamente.

Me estoy desviando un poco del tema. En realidad, hoy quería hablar de como han cambiado las investigaciones y el trabajo del detective privado. Y para ilustrarlo voy a contaros el cómo se ha desarrollado la investigación que he tenido que realizar este finde semana.

El trabajo no era en principio muy complicado, debía seguir, durante un fin de semana los movimientos de un menor de edad para comprobar si tenia algún tipo de adicción o comportamiento ilegal. Realizamos un seguimiento sobre sus movimientos hasta un chalet en las afueras de su ciudad, donde aparcamos junto a la puerta del domicilio al que accedió en compañía de unos amigos.

Durante el transcurso de la tarde, fueron llegando muchos más invitados a lo que ya era una fiesta en toda regla en el interior de la vivienda. En nuestros trabajos estamos acostumbrados a realizar servicios de cámara oculta en el interior de viviendas, a pesar de esto, nos dimos cuenta de que desentonábamos un poco en aquella fiesta adolescente.

Durante los días previos al servicio, habíamos hecho también una investigación de las redes sociales del investigado; donde habíamos accedido a sus perfiles de Instagram (¿Nos seguís en Instagram? Id a seguirnos que posteamos cosas muy chulas), Facebook y Twitter. (Siempre, enviando una invitación que fue aceptada, ya que, lo contrario sería un delito. Puesto que nadie, ni siquiera un detective privado, puede acceder a perfiles de otra persona).

El Karma tarda, pero llega

Cual fue nuestra sorpresa, cuando sentados desde nuestro vehículo, apreciamos que el muchacho, a través de su cuenta de Instagram, nos estaba dando acceso mediante vídeos en directo, fotografías e historias de todo lo que acontecía en el interior del chalet; algunas de ellas, no muy legales, por cierto.

Como detective privado, siempre procuramos estar al día en cuanto a nuevas tecnologías. Pero este fin de semana nos hemos dado cuenta de lo mucho que ha cambiado la profesión de detective privado desde aquella clase; en la que un gran profesional nos contaba como era una verdadera investigación.

Probablemente, si cuando el tenía mi edad hubiera tenido que realizar el mismo trabajo, no hubiera podido enseñar a la madre del investigado un trabajo tan minucioso como el nuestro (en gran parte, gracias a los pinitos de su hijo sin él saberlo); pero se las habría ingeniado para, de alguna manera haber realizado su trabajo.

Los tiempos han cambiado, desde luego, y al igual que la sociedad, el trabajo de un detective privado también. Hay que ir evolucionando, pero he de decir también una cosa; y sin querer ofender a nadie, y como la madre de este muchacho dijo: “Si es que son tontos. Nosotros cuando hacíamos algo, si lo hacíamos con la derecha, no se enteraba la izquierda”.

No nos damos cuenta, pero nuestra vida es pública, y nosotros somos los que la exponemos. Mi profesor no tendrá que hacerse ningún perfil, puesto que ya no ejercerá, pero yo lo tengo claro, me toca ser un detective privado 2.0

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