Detective privado para vigilancia de hijos. Control de menores.

El tener un hijo no te convierte en padre, esta es una máxima que todos los detectives privados tenemos muy clara cada vez que nos enfrentamos a una Investigación Privada Familiar. Pero si debemos tener claro que nuestros hijos deben tener supervisión dentro de su libertad. Mantente pendiente para saber los secretos para mantener el control de menores sin perder vuestra integridad como padres.

Estos servicios, siempre complicados, nunca se saben por dónde van a salir, ya que, no estamos para cuidar de tus hijos, no podemos decirles que deben o no hacer; la función del detective privado durante un seguimiento es la de, únicamente, documentar las actividades que realiza el menor durante el tiempo que dura el servicio.

Y cualquier investigación sobre el control de menores siempre es mucho más complicada en caso de tener por objeto la custodia del menor.

Cada vez, es más habitual la contratación por parte de uno de los progenitores de un profesional de la investigación privada para conocer cómo actúan los hijos en común cuando están con la otra parte.

Como sabemos, la obsoleta norma en nuestro país de dar por defecto los hijos habidos durante el matrimonio a la madre, ha dado paso a que sistemáticamente la custodia compartida de los niños quede declarada a ambos progenitores.

Esta situación, que, al convertirse en norma, conlleva que prácticamente en la totalidad de los casos en que esta custodia compartida es solicitada, ésta sea concedida, no estudiando en profundidad los casos, salvo que exista un informe de un detective privado, donde se demuestre alguno de los motivos por los que quede latentes que una de las partes no es apta para el cuidado de los menores a jornada completa, o a mitad del tiempo como es el caso.

Prácticas no recomendadas para mantener el control de menores

Uno de los motivos que solemos demostrar durante este tipo de servicios para retirar la custodia o control de menores, es el tipo o estilo de vida que lleve el progenitor investigado. Durante estas grabaciones, tratamos de demostrar cómo los niños, al estar con esta parte de la extinta pareja, no llevan el mejor estilo de vida posible, ya sea por horarios, hábitos o rutinas, las cuales, todos los padres, sabemos, son básicas en la educación de los niños.

Estos hábitos, ya pueden ser propios o realizados por el nuevo ambiente en el que se desenvuelva durante el cuidado de sus hijos, llegando incluso a perderse la custodia de un menor por fumar habitualmente en su presencia, tal como nos relata esta noticia.

Por supuesto, otro de los motivos por los que se pierde la custodia de los hijos es la desatención de los mismos. El deber prioritario de cualquier padre es el cuidar y educar a los hijos diariamente.

Dentro de las distintas desatenciones que puede realizar un padre con respecto al control de menores, nos encontramos con distintas situaciones, ya sean de tipo higiénico, sanitario o de absentismo escolar.

Tal como demuestran sentencias, el no llevar a los hijos al colegio, aparte de poder acarrear una sanción administrativa, puede derivar en la perdida de la custodia por parte del descuidado progenitor.

Lo que se busca en una sentencia de divorcio por parte de los jueces es siempre que prime el bien y el bienestar del menor, por esto, cualquier actitud contraria a estos principios puede ser susceptible de ser alegadas en un procedimiento de revisión de medidas de custodia de menores.

Llevando este principio a una comparativa con el examen práctico de conducir, nuestra experiencia nos indica que podemos perder la custodia de un menor por:

  • Una falta muy grave, como puede ser por una clara desatención, adicción a drogas, alcohol, juego… Es decir, padecer algún tipo de trastorno o adicción incompatible de forma clara e inequívoca con el cuidado y educación de un menor.
  • También podemos perder la custodia de los hijos por una suma continuada e irresponsable de pequeñas acciones, que, si bien por sí mismas no constituyen un motivo de peso para retirar una patria potestad, la suma de todas ellas demuestra una clara dejadez en las labores de padre o madre.

Faltas leves, 1 falta grave en el control de menores

Para ilustrar esta realidad, reflejamos un caso en el que pongamos que el padre, que ha de recoger a los niños del colegio a las 17 horas, llega 5 minutos tarde porque no encuentra aparcamiento, con lo que deja el coche mal estacionado enfrente del colegio.

Por este motivo, para regresar a su vehículo, junto a sus hijos, el progenitor cruza por el medio de la carretera, monta a uno de sus hijos sin la silla elevadora reglamentaria, y, para colmo, durante el trayecto realiza una llamada de teléfono.

En solo 5 minutos, este progenitor ha realizado, lo que llamaríamos 4 faltas leves que, desde luego, ponen en juicio sus “habilidades” como padre.

¿Cuánto creen que tardaríamos en documentar a este padre realizando decenas de faltas leves que adjuntar al informe?

Con esto, no quiero decir, no me malinterpreten, que contraten a un detective privado para seguir durante un largo periodo de tiempo al otro progenitor para sacar pequeños fallos con los que intentar quitarle la custodia.

De lo que se trata es de demostrar una continuada desatención del control de menores mediante la documentación de muchas pequeñas malas conductas que demuestran la clara incapacidad, ya sea por desatención, o por dejadez, para los cuidados de los hijos. Si este es el caso, no duden en confiarnos lo más preciado que tienen y dejar que el karma ponga de nuevo a sus hijos a su lado. Podemos ayudarles a recuperar a sus hijos si no están en la mejor compañía.

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