El aprendiz de detective

Como contábamos en 5 pasos en la Investigación de los Detectives Privados, una vez finalizas los estudios universitarios que te facultan para obtener la habilitación de detective privado, tenemos la posibilidad de abrir nuestro propio despacho y “volar libres”; o buscar un mentor que nos forme y aconseje; que nos cuente y nos de esos pequeños consejos, llego el momento de convertirse en aprendiz de detective.

En referencia a esto, no hace mucho tiempo he tenido la suerte de formar a un detective privado recién titulado; quien, el primer día que atravesó la puerta de nuestro despacho de investigación, demostró una seguridad en sí mismo totalmente inusual. Tenía muchas ganas de comerse el mundo, lo cual no es malo desde luego, pero sí el que desde el primer instante daba la impresión de no necesitar ningún consejo ni formación práctica, la cual, un ojo experto, sabe que no tiene un detective recién salido de la universidad.

En contra de los consejos de otro compañero, decido apadrinar a este “espabilado investigador”; ya que, aunque sabía que se la pegaría, ninguno nacemos enseñados, y las ganas que tenía por trabajar, compensaban con creces lo que en realidad era un completo desconocimiento de lo que es la profesión en la calle. Además, no trabajaría solo, sino que siempre iba a ir en mi compañía, por lo que, sabiendo que se la iba a pegar, y, donde lo iba a hacer, podría ir corrigiendo esos errores que, como todos hemos hecho, seguro, cometería.

Primer trabajo de investigación

Cito un lunes por la mañana al becario diciéndole que se presente en una ubicación a las 8:00 AM portando lo que estime oportuno.

Ya sabía yo, lo primero que saca de la mochila es un monstruo de cámara de fotos y, digo monstruo, por el tamaño y peso del gadget, ya que me encontraba ante una cámara de fotos con un gran teleobjetivo.

¡Primera en la frente! ¡ojo! La cámara increíble y saca unas fotos espectaculares, pero para un paparazzi. La funcionalidad de este tipo de cámaras es prácticamente nula para un detective privado, tendiendo prácticamente para el 100 % de los servicios a la utilización de una videocámara de pequeñas dimensiones.

¿Qué tal conduces? Le pregunto. En su respuesta, casi me da a entender que están Fernando Alonso, Carlos Sainz y él en el podio de mejores conductores de Madrid, y casi me convence de que incluso el orden del pódium es discutible.

En ese momento pienso: “en cuatro minutos lo ha perdido”, ¡y me sobraron 2! En el segundo semáforo, debido a que había un coche entre medias, el novel detective perdió al investigado.

Por supuesto, y a sabiendas de que esto ocurriría, yo conduciendo mi motocicleta, y anticipándome a esta situación únicamente gracias a la experiencia, adelanté a mi acompañante con el objetivo de continuar con el seguimiento del investigado.

Previamente a esto, le “abrí” la actualización en tiempo real de mi ubicación en el WhatsApp, con el fin de no tener que preocuparme de él, ya que podría ir siguiendo mis movimientos por la ciudad.

A conducir se aprende conduciendo, prácticamente igual que a todo en esta vida, a base de experiencia, entrenamiento y, meter la pata por supuesto.

De aprendiz de detective a profesional

Quizás la única razón por la que decidí dar una oportunidad a este proyecto de detective privado fue que me recordó muchísimo a mi cuando empezaba. Un hambre enorme de comerme el mundo y una cabeza muy dura.

Lo de la cámara de fotos poco útil, ni siquiera fue culpa suya; ya que, desconozco cual es la razón, siguen dando nociones sobre la utilización de estos obsoletos medios de grabación para los detectives privados cuando somos claramente desde hace años Detectives Privados 2.0.

Lo de la conducción, siendo cierto que el muchacho conducía de una manera bastante correcta, no sabía ni anticiparse a los movimientos del investigado, ni, a los del tráfico, lo cual solo aprendes con la experiencia.

El resto de cosas a pulir eran pequeñas tonterías o consejos que le hará la vida más fácil durante su carrera profesional, que le hará convertir en buena alguna investigación, que pudiera habérsele torcido.

Con el paso de los servicios, se va convirtiendo en un buen detective, con su propio estilo, y que va sacando sus servicios con éxito. Por supuesto, ha cometido sus errores, como todos seguimos cometiendo, ya que es una profesión muy complicada de la cual no existen dos días ni parecidos, por lo que no existen plantillas de actuación.

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Aún y con todo esto, mi predicción es que será un buen detective privado y, el día que se encuentre en la situación de encontrarse ante un detective que esté deseando “romper el cascarón”, como todos hemos hecho, sacará una media sonrisa desde la experiencia que tendrá en esos momentos. Creo que tras esto queda clara mi opinión acerca de lo que debe hacer un detective recién titulado, aunque es solo eso, una opinión, eso sí, desde la experiencia.

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